Los sueños son para vivirlos

«Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad»

(Antoine de Saint – Exupéry)

Recuerdas tu infancia? Cuando tus sueños no tenían límite? Qué pasó con esa forma de soñar, a lo grande, sin pensar en  imposibles?

Cumplir un sueño parece una tarea difícil de llevar a cabo, por no decir imposible. Es como hablar de una fantasía. Porque es algo intangible, que sólo está en nuestra imaginación. Pretender materializarlo es como intentar bajar la luna. Por lo menos, así nos pasa a la gran mayoría cuando no tenemos en claro cómo es el proceso. Y yo, hasta hace un tiempo atrás, pertenecía a ese grupo de desorientados, hasta que comprendí ciertas cosas que hoy te quiero contar.

Esperando el milagro

Nuestros sueños nos muestran una situación ideal que nos encantaría alcanzar. Idealizar significa imaginar una realidad con características exageradas. Normalmente lo interpretamos como lograr la perfección en algo. Al no poder medirlo en tamaño ni en tiempo, nos parece inalcanzable y nos sentimos perdidos.

Pensar en algo tan grande que se acerca a lo perfecto también nos hace sentir inseguridad, porque al escapar de nuestro control, pone en juego la confianza en nosotros mismos. Lo pasamos por el filtro de nuestra mentalidad de adultos, aparece el miedo a lo desconocido, al fracaso y otras tantas barreras mentales que nos dicen que no se puede.

Para no sentir frustración, preferimos seguir adelante con lo que ya conocemos, ocupándonos de nuestras obligaciones, resolviendo otro tipo cosas más …»terrenales» tal vez?, haciendo lo que “corresponde”, sumergidos en el mundo de las conductas automáticas, la famosa “zona de confort”, donde estamos cómodos moviéndonos dentro de lo conocido y, de vez en cuando, en alguna pausa o momento de ocio, nos dedicamos a imaginar cómo sería nuestra vida si ocurriera ese milagro. Cuando volvemos a pisar tierra, recibimos el famoso «golpe de realidad», frase que eliminé de mi vida desde que descubrí que la creadora de mi realidad soy YO.

Entonces, cuando volvemos de esa fantasía, retomamos el automático y continuamos con la vida que nos tocó en suerte. Porque no nos queda tiempo para lo imposible. Y menos si hay riesgo de fracaso. A menos que ocurra un milagro!!!!

Mientras tanto…

Así nuestros sueños pasan a conformar una larga lista de postergaciones:

“Tal vez”, “Algún día”, “Cuando tenga tiempo”, “Es imposible”, “Ahora no puedo pensar en eso”, “Tengo mucho para hacer y no me queda tiempo”,…

Mientras tanto avanzamos a la deriva, sin brújula y sin norte. Es como jugar al tiro al blanco, pero sin blanco. Esperando un golpe de suerte…

“La vida es aquello que sucede mientras estamos ocupados en otra cosa”

(John Lennon)

Qué sabiduría en ese pensamiento!!!! Vivimos tan distraídos con lo urgente que dejamos de lado lo importante, lo que le da sentido a nuestra vida.

Por qué nos pasa esto?

En primer lugar, porque el cerebro, responsable de nuestra supervivencia, se siente más cómodo cuando nos desenvolvemos dentro de lo que ya conocemos. Interpreta lo desconocido o lo nuevo como una amenaza. Con su mejor intención de protegernos, utiliza el miedo para decirnos que estamos mejor así, fuera de peligro, sin tomar riesgos. No sea cosa que la incertidumbre nos juegue una mala pasada y algo salga mal. “Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, te suena? Por ese motivo, solemos bajar los brazos y abandonar…

En segundo lugar, porque no nos conectamos con un propósito de vida. Esto provoca que, cuando queremos ver por fuera de nuestra zona conocida, de esa realidad que pensamos que no se puede cambiar, no hay nada para ver. Todo es vacío e incertidumbre.

Te recomiendo leer mi nota: La incertidumbre, escenario para crear realidad.

Vamos por partes

Para qué estás en este mundo?

Cuando dejamos volar nuestra imaginación como cuando éramos niños, nos estamos conectando con nuestra verdadera esencia, con lo que realmente somos. Comienza a aparecer aquello que le da sentido a nuestra vida. Nuestra razón de ser. Podemos descubrir lo que es verdaderamente importante, nuestro propósito.

“Los dos días más importantes de nuestra vida son: el día que nacemos y el día que nos damos cuenta para qué nacemos”

(Mark Twain)

Por eso “los sueños están para cumplirse”, diría Walt Disney.  Ellos responden a la pregunta de “para qué estamos en esta vida?”

Te pido que por unos instantes te detengas en esa pregunta y trates de responderla. Para qué?

Verás que no es lo mismo que preguntar por qué. Si yo te pregunto por qué estás en esta vida, seguramente me contarás la historia de cómo fue tu llegada a este mundo. Tu respuesta será una rápida recopilación de datos ya conocidos porque tienen que ver con tu pasado.

En cambio, el para qué es diferente. Es una pregunta que encierra cierta magia porque te conecta tu realidad ideal. Verás que no se puede responder con la misma rapidez y facilidad. Requiere que tengas en claro tu propósito, tu misión de vida. Te lleva a enfocarte en el futuro, a mirar hacia adelante. El primer paso que te sacará de donde no quieres estar.

Volvamos a ser niños por un rato

Te propongo un ejercicio sencillo para conectarte con tu realidad ideal. Te aconsejo que tengas a mano algo para escribir

  1. Elige un momento del día en el que puedas dedicarte unos minutos para ti, tomando distancia de todo lo que pueda distraerte
  2. Busca un lugar que te haga sentir cómodo, que te ayude a relajarte
  3. Acompaña el momento con una música suave que te ayude a relajarte
  4. Si te gusta, puedes acompañar con alguna esencia aromática
  5. Cierra los ojos y comienza a concentrarte solamente en tu respiración, mientras sientes que tu cuerpo va soltando tensiones. Si te cuesta concentrarte, no te preocupes. De a poco, lo irás logrando.
  6. Una vez listo, y con los ojos aún cerrados, comienza a imaginar cómo te gustaría que sea tu vida. Observa las imágenes como si fueran escenas de una película donde tú eres el protagonista. Deja que fluyan libremente, siéntete como un niño soñando despierto. Siente que estás viviendo esa realidad en este preciso momento.
  7. Presta atención a la mayor cantidad de detalles que puedas. Personas que aparecen, lugares, colores, sonidos, sensaciones, olores, emociones.
  8. Al finalizar, toma nota describiendo tu sueño. También puedes dibujarlo, pintarlo, armar una lámina con imágenes, como más te guste.
  9. Trata de tener esa hoja o lámina siempre a la vista, de manera que puedas verla varias veces al día.

Felicitaciones!!!!!  Acabas de dar tus primeros pasos para conectarte con lo que realmente tiene importancia para ti.

A partir de este ejercicio, te resultará mucho más fácil responder a la pregunta del para qué (recuerdas?)

Esto te ayudará a estar en sintonía con lo que amas, no es algo que se responde en el momento. Es un proceso que tiene que ver con el autoconocimiento, a medida que vas recordando quién eres.

El poder de crear la realidad

Sueño y visión

Cuando soñamos despiertos estamos dejando volar nuestra imaginación. Imaginar es crear imágenes mentales.

La visualización consiste en ver nuestra realidad ideal a partir de esas imágenes. Sentir que ya la estás viviendo en este momento, tal como te expliqué en el ejercicio anterior. Estás bajando a tierra tu sueño. Estás construyendo tu VISION. Estás VIENDO tu realidad ideal. Tienes tu Norte.

Una vez que pones en práctica el ejercicio anterior, tu cerebro, que no quiere saber nada con las novedades, comienza a interpretar que tu realidad ideal ya es algo conocido para él, entonces pone en marcha mecanismos internos para accionar y tomar las decisiones necesarias para vivir esa realidad. Es como una especie de “fitness” mental.

«Sueño no es lo que ves mientras duermes, sino aquello que no te deja dormir”

Es nuestro despertador interno. Es la fuente de la motivación, o dicho de otra manera «el motivo para la acción«, nos impulsa a accionar. A poner en marcha el potencial dormido.

Sabes de dónde proviene la fuerza que necesitas para moverte? Del tamaño de tu sueño. De ahí la importancia de soñar en grande, como lo hacen los niños.

Propósito de vida o misión

La forma de materializar una visión es transformarla en un proyecto de vida. Cuando se conecta con tu razón de ser en este mundo, aparece tu propósito de vida o misión. Aquí ya tienes tu brújula. Por eso es un camino que nunca se termina. Cumplir un sueño no es un punto de llegada, o un resultado, es un recorrido en el que todas tus decisiones estarán alineadas con él, porque pasarán primero por el filtro de lo verdaderamente importante.

Cumplir un sueño es vivirlo

Tampoco es algo que se persigue. Cuando persigues algo entras en estado de carencia porque sientes que no lo tienes y corres el riesgo de perderlo antes de alcanzarlo. Se trata de abrazarlo a medida que le vas dando forma, lo integras a tu vida. Todo el camino ya forma parte de tu sueño. Este es el gran secreto. Te pido que lo atesores en tu corazón como algo sagrado. Toda tu vida depende de él.

Enamórate de tu sueño y comenzarás a crearlo

Un sueño tiene que ser lo suficientemente grande para motivarte, para que tú elijas moverte de dónde estás.

Sin embargo, es justamente su tamaño lo que te hace verlo inalcanzable.

Entonces?

No te preocupes. Existe una forma de bajar a tierra eso tan grande que parece volar entre las nubes superando toda capacidad de acción.

Poniéndonos en marcha

Ya tienes el Norte o Visión que es tu sueño transformado en realidad ideal y tienes la brújula que es tu propósito de vida. Esto te va a servir para no distraerte.

Hace un ratito te conté que existe una forma de hacer tangible tus sueños a través de un proyecto de vida. Para empezar,

  1. haz una lista de todas las áreas de tu vida que son importantes para tí para alinearlas con tu sueño o visión
  2. toma nota de aquellas que quieres mejorar o que necesitan algún cambio
  3. establece metas de acuerdo con esas anotaciones comenzando por las que puedas lograr con más facilidad
  4. es importante establecer un plazo para poder observar los resultados
  5. puedes trabajar con varias metas al mismo tiempo, sin abrumarte
  6. poco a poco, paso a paso. Grandes sueños pequeñas metas. Es muy importante sostener el compromiso con tus metas.

Por sobre todas las cosas, con cada paso, cada decisión, aún en los momentos difíciles, agradece. La expresión de gratitud que nace del corazón es la fuerza más atrayente que existe, entramos en la vibración de abundancia. Cuando agradecemos ya estamos dando por hecho lo que queremos, le estamos comunicando al Universo que no necesitamos pedirlo. Ya está sucediendo.

Equipaje

El equipaje es el potencial que llevas dentro tuyo. Para este viaje es importante:

  • autoconfianza, reconocerte como un ser capaz de lograr lo que quiere
  • capacidad de ver las dificultades como oportunidades de aprendizaje
  • mantener tu armonía de cuerpo, emociones, mente y espíritu viviendo en coherencia con lo que eres
  • reconoce y valora tus avances
  • agradece siempre

Recalculando

El trayecto no es en línea recta. El avance es paso a paso, haciendo las pausas necesarias para ajustar o “recalcular”. Encontrarás tramos más fáciles y otros más difíciles. Puertas que se abren, otras que se cierran. Deberás aprender a dejar atrás apegos y soltar aquellas mochilas que no te sirvan para seguir adelante. Tu sueño será siempre tu norte para que puedas enfocarte nuevamente cada vez que pierdas el rumbo.

Y si fracaso?

El fracaso no existe. Lo que obtenemos son resultados que a veces, no son los esperados. Entonces es momento de revisar, de chequear. Podemos parar, hacer pausa para “recalcular”. Tal vez haga falta replantear alguna meta, buscar otra alternativa. Ajustar el esfuerzo. Reconocer y festejar el progreso, valorar lo que logramos hasta ese momento, te ayudará a sostener la motivación. Tomar los aprendizajes de lo que no salió de acuerdo con las expectativas. Observaste alguna vez un artista pintando un cuadro? o un escultor? Te fijaste como retrocede unos pasos para mirar su obra desde otro lugar y a partir de ahí, decidir cómo seguir?

Cómo aprende a caminar un niño? Cayéndose y levantándose. Sin pensar en el fracaso. Simplemente lo hace.

El miedo como aliado

Cuando sientas miedo, piensa en lo que quieres. No pienses en el miedo.

El miedo es el condimento no el impedimento. Aprende a escucharlo para que te indique por donde seguir. Utiliza su energía para continuar. Sentir miedo es señal de que estás pensando en transformarte. Entonces, hazlo y despierta tu potencial dormido.

Esa es la importancia de tener un sueño. Por eso tiene que ser grande. Para despertarte. El mundo de lo posible aparece cuando despiertas. Despiertas cuando cierras los ojos. Te desconectas de lo que el mundo externo espera de ti y miras hacia adentro. Ahí te encuentras con tu sueño, tu despertador interno. Comienzas a ver lo que antes no veías. La posibilidad.

Una vez que te conectas con lo que le da sentido a tu vida, puedes ver con claridad tu razón de ser en este mundo y te vuelves imparable.

«Una mente que se abre nunca puede volver a su estado original”

(Albert Einstein)

Recuerda siempre

  • Sueña como niño para conectarte con tu propósito desde tu esencia más pura
  • Entrena el poder de pensar en grande
  • Utiliza tu sueño para enfocarte y dirigir tus acciones
  • Toma fuerza de su tamaño para motivarte
  • Transfórmalo en pequeñas metas para vivirlo
  • Festeja cada logro obtenido para sostener la motivación
  • Utiliza el miedo para actuar, no para frenarte
  • Y sobre todo, expresa gratitud en cada una de las instancias

Cuando vives de acuerdo con tu propósito entras en un estado vibracional que abre la puerta a los cambios y comienzas a brillar de tal manera que tu luz se transforma en el faro que otros necesitan para ver su propio camino

 

Abrazo de luz!!! Mirta.

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