«Vivimos en un mundo donde casi sin darnos cuenta permitimos que las urgencias gobiernen nuestras vidas de tal manera que perdemos de vista lo que realmente nos importa mientras esperamos indefinidamente que algún día eso cambie para finalmente ser felices»

Mirta Rodríguez

¿Pensás que los días deberían tener más de 24 horas?

No hay agenda que resista

¿Tu día a día está colapsado por una agenda cargada de compromisos?

¿Te encantaría poder disfrutar de tu tiempo libre y no encontrás la forma de solucionarlo porque la corriente de cosas pendientes y obligaciones te arrastra y te empuja a ceder horas de tu merecido descanso?

¡Qué bueno sería tener días que duren más de 24 horas!, ¿verdad? ¡Cuántas cosas podrías hacer!

Imaginate que se aparece frente a vos el genio de la lámpara y te concede la posibilidad de pedir un deseo. Tu deseo de tener días con más horas está a punto de ser cumplido. ¿Qué creés que pasaría?

Antes de desperdiciar la oportunidad con el genio, tomate unos minutos para leer esta nota y después pedí tu deseo.

Pensemos junt@s…

¿Cuántas horas necesitás para que tu problema se resuelva? Te pregunta el genio

¿Creés que esa es la solución? Pregunto yo. Y me arriesgo a decirte que NO en forma rotunda. Obviamente, estoy hablando desde mi experiencia y de alguna más que he escuchado por ahí.

Te aseguro que al poco tiempo estarías de nuevo en la misma situación que al principio. Bueno, exactamente igual no. Con más horas, pero con el problema intacto. ¿Por qué?

Porque aprendimos a vivir creyendo que el reloj es el que manda. Somos consumidores de velocidad viviendo bajo la tiranía del tiempo, esclavos de nuestras obligaciones, de la rapidez y de la impaciencia. TODO YA. El desafío diario es lograr calidad y resultados en el menor tiempo posible.

¡Qué difícil encontrar el equilibrio entre las obligaciones y la calidad de vida!

Y como tenemos tantas cosas para hacer, volcamos todo en una agenda que capaz ni siquiera volvemos a mirar, pero nos trae algo del alivio que estamos buscando.

 

Mientras sigamos pensando en la falta de tiempo como la causa del problema, el resultado seguirá siendo el mismo

 

¿Querés ganar calidad de vida?

Cambiá el paradigma. Basta de atormentarte mirando el reloj y dejate guiar por aquello que le da significado a tu vida.

Cuando hablo de cambiar no quiero decir que hagas volar por el aire todos los compromisos que tenías asumidos para ir haciendo las cosas cuando te quede cómodo y de la manera que se te antoja. No va por ahí.

Me refiero a la forma en que entendemos ciertos conceptos.

Estructura y organización no es lo mismo. Creer que estamos desorganizados es una trampa mental que nos tiende el inconsciente cuando no encontramos la solución a vivir contrarreloj y que la estructura rígida de una agenda no nos va a resolver.

Tener una vida en armonía no depende de la cantidad de horas que tiene el día sino de la forma en que las usamos, de lo que somos capaces de construir mientras las horas pasan. Y esa forma de hacer uso del tiempo está asociada directamente a una habilidad conocida como liderazgo personal.

Seguramente estás pensando que el liderazgo es algo exclusivo del ámbito empresarial, sin embargo, te cuento que es una forma de vivir. Es una herramienta muy poderosa que te permite acabar de una vez por todas con el fantasma de la «desorganización” para crear una vida próspera y abundante.

Más que un reloj, una brújula

No es lo mismo administrar el tiempo que administrar tu vida.

En la gestión del tiempo, el reloj es el que manda. Tenemos la creencia de que cuanto más ocupados estemos, más avanzamos. El foco está puesto en el futuro, mirando siempre la zanahoria.

En la administración personal o liderazgo, el foco está puesto en las prioridades y el estilo de vida.

Las personas que viven de esta manera entienden que para vivir en equilibrio es necesario bajarse de la carrera de hacer más cosas en menos tiempo para sumergirse en el mundo de lo importante. En este caso, no manda el reloj, manda la brújula de aquello que le da sentido a sus vidas. Construyen presente sin perder la visión de lo que quieren. Los resultados aparecen como consecuencia de algo que ya está sucediendo.

Decir que no

Un punto importante y fundamental para tomar responsabilidad sobre nuestra realidad es desmitificar el no y aprender a darle el uso que corresponde.

No está mal decir que no. Esa es una creencia que nos impusieron culturalmente y por eso nos cuesta tanto poner límites a la hora de priorizarnos.

Transformarte en el lider de tu vida conlleva esa responsabilidad. Decir que no a todo lo que te aleje del sentido de la vida es una fortaleza propia de alguien que sabe lo que quiere y te garantiza tener calidad de vida.

¿Cuántas de las actividades que haces en el día te acercan a tus objetivos importantes? ¿Qué pasaría si no las hicieras? ¿Son todas urgentes o podrías planificarlas? ¿Cuáles podrías delegar?

Disciplina no es falta de libertad

Creer que ser disciplinado tiene que ver con falta de libertad es otra creencia impuesta. Las personas enfocadas y organizadas desarrollan hábitos que contribuyen a sostener su estilo de vida. La automatización de ciertas actividades permite disponer de más tiempo y ganar en bienestar.

Incorporar hábitos que nutran tu salud física, mental y emocional es disciplina. Poner límites es disciplina. Establecer prioridades y planificar es disciplina. Aprender a delegar es disciplina. Disfrutar de tu tiempo de descanso es disciplina.

La disciplina te da libertad, no te la quita.

Date la oportunidad

Siempre hay una decisión que te saca de la caja de creencias limitantes. Darte la chance de empezar a dudar de tu forma de ver las cosas es el primer paso para crear una realidad diferente.

Empezá preguntándote para qué hacés cada cosa que hacés. Si es realmente urgente y necesario resolverlo ya o podés planificarlo, si es algo que depende sí o sí de vos o tal vez puedas pedir colaboración a alguien más. Sólo eso. Ejercitar la mente hacia una mentalidad de liderazgo.

Recordá que un estilo de vida se construye, no aparece de golpe como por arte de magia.

Paso a paso, sin prisa pero sin pausa

Como todo proceso lleva su tiempo y el camino no es en línea recta. Lo que importa es que sepas que hay un camino y será fundamental tu compromiso para que sea exitoso.

Decile adiós al genio de la lámpara

Una vez que veas que hay un camino, que puedas mirar fuera de la caja y te animes a adueñarte de tu vida, te vas a dar cuenta de que ya no es necesario acudir a ningún genio de la lámpara para que te resuelva los problemas. Porque la magia de crear tu realidad estará en tus manos. Serás artista de tu propia vida.

También es importante que recuerdes que no siempre podemos caminar solos todo el tiempo. A veces es necesario contar con alguien más. Si en algún momento creés que ese alguien puedo ser yo, no dudes en consultarme.

Abrazo de luz

Mirta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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