«Todo lo bueno en la vida nace de un salto al vacío»
(Alan Moore)
Siempre recuerdo aquél día que mi auto se descompuso en el medio de una autopista cuando estaba en camino a una primera entrevista con un potencial cliente. Había elegido esa ruta para garantizar mi llegada con puntualidad y sin complicaciones de tráfico. Tenía, desde mi creencia, «todo bajo control». Quedé parada en un lugar donde no contaba con otras opciones para llegar a destino. Más allá de haber resuelto el tema con el auto y con quien después fue mi cliente hasta que dejé la profesión, no pude evitar el estado de pánico que me invadió en ese momento. Comencé con la queja y el enojo, continuando con la culpa por no cumplir y el miedo a perder la oportunidad de un nuevo cliente. Todo este manojo emocional sólo sirvió para complicar las cosas y retrasar las soluciones. Además del gran estrés que le podría haber evitado a mi biología sabiendo gestionar este tipo de situaciones.
Incertidumbre, una palabra que asusta
Cada vez que nos enfrentamos a algo desconocido sentimos miedo. La nueva realidad nos puso frente a un mundo sin certezas con la sensación de haber perdido el control. Hemos sido lanzados al vacío en forma colectiva y por eso nos sentimos tan desorientados. De repente nos encontramos con que aquellas personas en las que solíamos apoyarnos también perdieron su brújula. Sensación de absoluto caos.
Qué sientes en tu cuerpo cuando esto ocurre? Probablemente confusión, dificultad para pensar, tensión muscular, nerviosismo. Y, dependiendo de la gravedad y de la urgencia, sensación de peligro, aceleración del ritmo cardíaco, entre otros síntomas.
Qué pasa con tus emociones cuando el miedo asume el mando de tu vida…? De qué manera le haces frente a esta situación?
La jaula de las creencias
Sabías que el 95 % de tus acciones son llevadas a cabo por tu mente subconciente?
Esto significa que actuamos en forma automática porque nuestra forma de operar en la vida depende de nuestro sistema de creencias. Son patrones de pensamiento donde se asienta la concepción que tenemos del mundo, de la vida, de todo lo que nos rodea, a partir de las experiencias que vivimos desde que nacemos.
Durante los primeros 7 años de vida filtramos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, hacia nuestra memoria subconciente. Esos filtros dependen de nuestros sentidos y experiencias. Un bebé no tiene grandes experiencias, por lo tanto empieza a grabar y a acumular las creencias de sus padres, en una forma específica para él.
Las experiencias, vividas con un componente emocional, quedan registradas en nuestra memoria no conciente, constituyendo el gran software que nos impulsa a actuar de determinada manera sin que nos detengamos a pensar en ello. El cerebro, a cargo de nuestra supervivencia, se ocupa de procesar esa información y sincronizar todos los programas para cumplir con su función de mantenernos a salvo.
Algunos ejemplos cotidianos y muy sencillos de conductas automáticas son: me lavo los dientes porque creo que es bueno; tomo un café porque creo que me despierta; poner los dedos en el enchufe es peligroso; no lloro en público porque demuestro debilidad. Nuestras creencias varían en intensidad y dan sentido a nuestro mundo y nuestra forma de ser. Y aquí llegamos al punto de inflexión, o esa instancia en donde nos sentimos en un callejón sin salida.
Así como tenemos creencias que nos resultan útiles para la vida, también existen aquellas que nos desmotivan cuando son limitantes y no nos permiten avanzar. Y como forman parte de ese 95% subconciente, no nos damos cuenta de que nos estamos autosaboteando. A mi me gusta llamarlo «la jaula invisible».
Creencias en jaque
Si bien existen hechos o situaciones que escapan a nuestro control, nuestra parte invisible nos dice que la realidad es algo que ya está creado y por lo tanto no podemos hacer nada para modificarla. Entonces nos sentimos víctimas de lo que sucede y que el mundo está en nuestra contra.
Estamos acostumbrados a vivir en una realidad donde fijar objetivos y crear un plan de acción nos transmite la idea de certeza, sintiendo ese alivio propio de tener la situación bajo control. Sin embargo, a pesar de la planificación, siempre surgen imprevistos o factores inesperados que alteran el rumbo de los acontecimientos. Quién no ha tenido que modifcar su agenda por alguna situación «fuera de control»?
La incertidumbre existe desde siempre y muchas veces nos enfrentamos a ella con nuestras propias decisiones. Otras, cuando la vida misma nos empuja al vacío en forma inesperada.
La incertidumbre no está prevista para nuestro sistema de creencias
Este puede ser el problema o el punto de partida, según como elijas verlo. El cerebro está más cómodo con de lo conocido.
Cambio de paradigma
Con el viejo modelo de realidad los cambios se producían en forma más lenta, teníamos tiempo de adaptarnos y pasar por un proceso de acomodarnos a lo nuevo. Podíamos planificar con tiempo, perseguíamos un resultado creyendo tener el futuro bajo control. Las rutinas y repetición de ciertos procesos nos aportaban información para la toma de decisiones y reducir el margen de error. Vivíamos en el aparente mundo de la certezas, más allá de algún imprevisto que se pudiera presentar.
Actualmente nos encontramos atravesando un momento sin precedentes en la historia de la humanidad donde la incertidumbre se ha convertido en el escenario principal en el que nos desenvolvemos y tomamos decisiones. Vivimos en lo que se conoce como mundo VICAH (volátil, incierto, complejo, ambiguo, hiperconectado). Los cambios se producen a tanta velocidad que no queda tiempo para adaptarnos y el pasado ya no nos sirve para tomar decisiones.
Teniendo en cuenta estas características, no es extraño sentir miedo, angustia, ansiedad o estrés, si no nos preparamos adecuadamente para enfrentarlo. El gran cambio de paradigma representa un desafío para nuestra programación subconciente.
El salto al vacío
Uno de mis mayores desafíos con la incertidumbre fue dejar de ejercer mi profesión de Contadora Pública sin saber qué iba a hacer después. Me tomó más de 5 años tomar la decisión. Estaba muy pendiente de lo que podía pensar mi familia y el entorno. Para la generación de mis padres era muy fuerte el mandato de finalizar el colegio y elegir una profesión para toda la vida. Esa creencia tan arraigada no me permitía ver más allá. Pesaban mucho más la vergüenza por reconocer que ya no me gustaba lo que hacía y la culpa por defraudar aquellas expectativas que no eran mías. Tampoco sabía qué quería hacer después. Otro papelón con un futuro totalmente incierto.
Sumado a la cuestión laboral tenía más asuntos que resolver en mi vida personal. Si no daba ese paso, me quedaba en ese círculo de miedo y sufrimiento con ataques de pánico, entre otros temas de salud. Mi programación subconciente no estaba preparada para los desafíos. Así que decidí arriesgarme porque a la única persona que estaba defraudando era a mi misma.
Comencé con los cambios de la mano de la espiritualidad, haciendo un profundo trabajo interno. Fue entonces cuando pude conectarme con mi fuente de poder, recordar quien soy y dejar fluir el potencial dormido.
«Disfruta del pánico que provoca tener una vida por delante»
(Walt Whitman)
Esta frase es maravillosa, una de mis preferidas. Una vez que te animas, comienzas a disfrutarlo.
Y tú que eliges?
Frente al escenario de la incertidumbre, cuentas con dos opciones:
- Quedarte en donde estás, con tu programación obsoleta, permitiendo que la vieja creencia sobre la incertidumbre te aplaste mientras das vueltas en ese círculo vicioso ó,
- Saltar al vacío, es decir, abandonar el modelo de adaptarte a los cambios para SER EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN TU VIDA!!!
Si has elegido la opción 1, es probable que lo que viene a continuación no sea de tu interés. Respeto tu decisión, puedes dejar de leer y retomar en el momento que consideres que te puede resultar útil. Gracias por haberme acompañado hasta aquí!!!!
Si tu opción fue la 2, te doy la bienvenida al desafío de transformarte!!!! Has decidido tomar responsabilidad. Eso significa «responder con habilidad» a las situaciones que se presentan, para lo cual es necesario entrenarse. Tu software será actualizado a una versión de alto rendimiento. Felicitaciones!!!!
Capacidades a desarrollar
Aquí te regalo el detalle de las capacidades o habilidades necesarias para vivir en la incertidumbre:
- Aceptación: Abraza lo imprevisto en lugar de ofrecer resistencia. Reconoce que estás frente a un hecho que no puedes cambiar. En lugar de desgastarte ofreciendo resistencia, la aceptación te abre la posibilidad de crear soluciones.
- Autoconfianza: Cree en tí sabiendo que tu fuente de poder está dentro tuyo. Recuerda que el 95% de tu realidad está creada por tu parte no conciente. La única forma de fortalecer tu nueva creencia es poniendo atención en ella. Sólo prestamos atención desde el ahora. Pon atención en tu presente ayudándote de la meditación. No permitas que tu atención viaje hacia el pasado o el futuro. El momento de conectar para reconocerte es ahora.
- Resiliencia: Entrena la capacidad de ver oportunidades de aprendizaje en las dicicultades para fortalecerte. El escenario de la incertidumbre requiere que sepamos pararnos en un lugar poderoso para tener una mejor visión.
- Cuidado emocional: Aprende a gestionar tus emociones de una manera adecuada para que no sean ellas las que asuman el control de tu vida. Tú eliges cómo responder a lo que te sucede.
- Gratitud: Agradece siempre, por anticipado para atraer a tu vida aquello que quieres. Agradece las dificultades porque te dan la oportunidad de crecer.
Conecta con tu propósito
Cuando conectas con aquello que le da sentido a tu vida, ya tienes tu brújula. La incertidumbre dejará de ser un problema para tí porque te enfocarás en aquello que es importante para tí y mucho más poderoso que cualquier obstáculo.
«En la vida, cuando algo nos importa de verdad y sentimos el miedo al vacío, hemos de confiar en que, cuando demos un paso adelante, a pesar de nuestro miedo, comenzarán a desplegarse nuestras alas”
(Dr. Mario Alonso Puig, del Libro: Reinventarse – Tu segunda oportunidad)
Cambia el programa
Cambia la creencia que tienes sobre la incertidumbre: En lugar de verla como una amenaza porque sientes inseguridad y miedo ante la falta de certeza, obsérvala como una posibilidad. Y me animo a decirte, por mi experiencia, que puedes transformarla en tu aliada para crear cosas nuevas.
Como el lienzo de un artista o la hoja en blanco de un escritor, el vacío es necesario para crear. Lo mismo ocurre con la incertidumbre.
«Donde hay vacío las posibilidades son infinitas. Tu corazón sabrá cómo llenarlo»
(Mirta Rodríguez )
Abrazo de luz. Mirta.


