La belleza de las cicatrices

KINTSUGI es un estilo de arte japonés que consiste en reparar las piezas de cerámica rotas, uniendo las partes con oro en polvo, de manera que las grietas o cicatrices pasan a ser la parte más bella e iluminada del objeto reparado. Son esas imperfecciones las que hacen de esa pieza un objeto único e irrepetible

Detrás de esta práctica, subyace la sabiduría de una profunda visión filosófica con respecto a una realidad que desafía la creencia de que la belleza reside en la perfección de las cosas porque considera que cuando algo o alguien ha sufrido un daño, esto lo vuelve más hermoso.

Lo mismo ocurre con la belleza, la interpretamos como algo que se mantiene intacto a lo largo del tiempo. De hecho, qué hacemos cuando intentamos disimular las arrugas que son la fiel expresión de nuestro tránsito por este mundo?l

Amo la sabiduría contenida en las filosofías ancestrales, que en forma simple y amorosa nos enseñan a comprender la vida de una manera tan profunda.

Estamos diseñados para ser resilientes

Qué es la resiliencia?

Es la capacidad de sobreponerse a una situación difícil o traumática, dejando que nos atraviese para luego salir de ella quedándonos con su aprendizaje.

La resiliencia no hará que los problemas desaparezcan, pero te permitirá seguir adelante con más fortaleza.

Resistencia Vs. Resiliencia

Nos han educado para reprimir aquellos sentimientos y emociones vinculados con situaciones de dolor. Dejar expuesta nuestra vulnerabilidad es sinónimo de debilidad o de vergüenza y por lo tanto, de imperfección.

Así es como nos movemos por la vida, rotos, agrietados, heridos, tapando cual olla a presión el dolor, los miedos, mientras nos vamos destruyendo por dentro escondidos detrás de una imagen socialmente correcta y aceptada.

Cuando no tenemos entrenada la resiliencia, creemos que la única opción que tenemos es resistir, soportar, aguantar. No nos damos cuenta que con la resistencia estamos yendo contra la corriente. Y qué ocurre cuando vamos contracorriente? No sólo nos frenamos, sino que también nos desgastamos y perdemos fuerza y energía. Nos anclamos en el sufrimiento.

Cada herida queda guardada bajo llave en la memoria emocional y es la que condiciona nuestro comportamiento. El cerebro, procesador de la información que le enviamos, se ocupa de resguardarnos del peligro archivando en el subconciente aquello que nos provocó el daño y mantiene activos los sensores ante cualquier circunstancia similar que se presente. Cuando aparece una nueva experiencia adversa, la señal de alarma se dispara y se pone en marcha el mecanismo de defensa. En forma automática, es decir, sin ser concientes del por qué, aparecen el enojo, la angustia, la frustración, el miedo.

Las emociones contienen mucha información que guardamos a nivel subconciente. Y tú tienes la llave para acceder a ella.

Toda esa información queda atrapada dentro nuestro y circula por el cuerpo en forma de estrés a través de los canales energéticos afectando nuestra biología y provocando enfermedades. Comenzamos a desarmonizarnos y la conexión con nuestra fuente creadora de vida comienza a ser inestable. Nuestra vibración se vuelve más densa y nos sentimos como si estuviéramos “fuera de eje”. Todo aquello que no hemos podido gestionar o sacar a la luz a través de la resiliencia, se manifiesta físicamente.

 

«EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL»

(BUDA)

Seguramente has escuchado o leído esta frase muchas veces. Frente al dolor, tenemos dos opciones, la resistencia o la resiliencia.

Es más, cuando entramos en el círculo vicioso de la resistencia, adquirimos el hábito de transformar todo en sufrimiento. Obviamente que no lo hacemos en forma conciente. Sólo que nuestro cerebro ya fue entrenado para funcionar de esa manera. A veces, hasta el más mínimo problema nos abruma y terminamos ahogándonos en un vaso de agua por este motivo.

En cambio con la resiliencia, el dolor fluye hasta que se transforma. La persona resiliente es aquella que puede aceptar lo que sucede, sabiendo que no puede hacer nada para cambiarlo. Aceptar no quiere decir estar de acuerdo, sino dejar de ofrecer resistencia, dirigiendo esa energía hacia aquello le va a permitir salir adelante. Toma el aprendizaje que le deja esa experiencia y se fortalece a partir de ella.

Cómo desarrollar la resiliencia?

Te dejo aquí algunos consejos para ser más resiliente:

  • 1. Cree en tí

Desarrolla tu autoconfianza. Recuerda que no tienes que pedirle permiso a nadie para existir, sentir y pensar. Tu fuente de existencia, tu esencia es Amor, por lo tanto eres totalmente libre para hacer tus elecciones de vida.  Eso, tu corazón ya lo sabe, por eso no necesitas aprobación para expresar tus emociones y dejar salir el dolor de una manera amorosa.

  • 2. Reconócete a través de las emociones

Las emociones son respuestas generadas por las creencias que tenemos guardadas en el subconciente. Por eso es importante reconocerlas y aceptarlas. Con este trabajo puedes acceder a esa información y saber más sobre tí.

  • 3. Atrévete a desafiar tus creencias

Cuando detectes ese pensamiento que te está limitando, intenta desafiarlo haciendo lo contrario. Por ejemplo, si quieres hacer algo que te gusta y una vocecita dentro tuya te dice que no vas a poder, hazlo igual. Demuéstrale que si puedes.

  • 4. Cambia el significado que le das a las cosas que te suceden

Recuerda de qué manera y con qué habilidades afrontaste situaciones difíciles en el pasado y trae ese aprendizaje a tu presente. Todo en esta vida tiene una razón de ser. Aparece para enseñarnos algo, sobre todo cuando nos duele. Tener esto en claro lo transformará en tu fortaleza.

  • 5. Fíjate metas y comprométete con ellas

Encuentra tu propósito de vida y define tus metas en base al mismo. Te servirá para enfocarte y motivarte. En momentos difíciles puedes establecer metas más pequeñas. Lo importante es alinearte con aquello que le da sentido a tu vida y te de la sensación de logro cada día.

  • 6. Construye lazos fuertes

Fortalecer los vínculos con tu familia y amigos es un pilar fundamental para la vida y te dará el apoyo necesario en aquél momento que lo necesites.

  • 7. Cuídate

Ocúpate de tu bienestar y del cuidado de tu salud a través del ejercicio, el contacto con la naturaleza, la alimentación saludable y la gestión emocional. Es un buen escudo protector para enfrentar situaciones de estrés. Dedica tiempo a hacer lo que te gusta. Tener una pasión o un hobbie es un sano refugio en tiempos de adversidad.

  • 8. Medita

La meditación es una excelente práctica para estar en el momento presente y en conexión con tu fuente de sabiduría, con la energía creadora de vida, tu energía vital, tu esencia divina.

Reflexión final

Tomando la enseñanaza de la filosofía del Kintsugi, encontramos la posibilidad de reconocernos a través de las emociones, replantearnos esas creencias subconcientes que nos obstruyen el camino y que generan ruido interno. Podemos reconstruirnos y repararnos aprendiendo de lo sucedido.

Sostener el estado de armonía o bienestar no significa estar libre de dificultades, sino comprender que nuestra existencia en este plano nos presenta desafíos que vamos trascendiendo para pasar al siguiente nivel de evolución. Todo sucede por una razón, tiene que ver con nuestro propósito, con la programación pautada antes de encarnar en este plano de existencia. Cuanto más resistencia a la adversidad, más gasto energético y menos conexión con lo que verdaderamente somos.

El poeta RUMI escribió: “la grieta es el lugar por donde entra la luz”.

La luz somos nosotros mismos en estado de esencia pura, la energía del Amor. Cuando ponemos luz en la oscuridad de nuestras creencias limitantes, podemos obtener información para sanarnos. Dejemos que la luz atraviese esas fisuras del pasado para que podamos ver en ellas nuestras fortalezas de hoy. Ellas guardan nuestras experiencias vividas, la sabiduría de nuestras imperfecciones, nuestro más preciado tesoro. De nosotros depende juntar nuestras partes rotas y rellenar con oro las cicatrices para volverlas más hermosas y transformarnos en nuestra mejor versión…

Cada uno de nosotros somos maravillosos seres de luz provenientes de una misma fuente de Amor, viviendo en este mundo físico experiencias que nos van moldeando de una manera diferente. Al igual que las huellas digitales, las marcas de la vida que nos hacen piezas únicas. Nadie es igual a nadie a pesar de ser lo mismo en esencia. El trabajo en el planeta tierra es individual. Cada existencia tiene su propio proceso.

Por eso ésta es mi definición de resiliencia:

«la capacidad alquímica de transformar el dolor en el lugar de poder sobre el que necesitamos pararnos para remontar vuelo»

RECUERDA:

CADA SIGUIENTE NIVEL DE TU VIDA DEMANDARA UNA NUEVA VERSION DE TI MISMO

 

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